sábado, 22 de febrero de 2020

Mi libertad de expresión acaba donde empieza la de los demás

Archivo: ¡No nos callarán!  Las batallas por la libertad de expresión en MMyT 03.jpg
¿Pero quién te has creído que eres?

Tu libertad (de expresión) acaba donde empieza la mía. Esta frase es una máxima que, en las sociedades de hoy, se ha perdido de forma irremediable...


La libertad (de expresión), ese bien tan preciado de las sociedades "civilizadas", se ve conculcada cada día de forma sutil, sibilina y traicionera. Además, el objetivo que persigue, que es preservar el derecho de las personas a pensar y hablar libremente, queda dañado por lo políticamente correcto. A esto le añadimos que, a veces, hay un linchamiento moral a quien se sale de la norma. Al final, encontramos que estas democracias no son más que plutocracias encubiertas.

La libertad de expresión. Esa quimera


Jean-Paul Sartre hizo famosa la frase "Mi libertad termina donde empiezan las de los demás". Este filósofo francés, padre del marxismo humanista (curioso ¿verdad?) consideraba que el ser humano está condenado a ser libre. Pero para eso, debe ser responsable de su libertad y en ocasiones, luchar por ella. Sin embargo, hoy en día los ciudadanos no somos responsables, sino seres inmaduros y débiles. 

Gozamos de una situación privilegiada que solo podían soñar nuestros antepasados, y no tenemos tiempo para defender la libertad. Ello lucharon por algo más que el voto, de hecho, su lucha fue por tu derecho a ejercerlo... o no. Pero ojo, no estamos hablando de la Guerra Civil española, producto de la plutocracia de partidos (por la que nadie ha pagado) y quienes están detrás, muy privados ellos. Tampoco hablamos de la americana, producto de la hipocresía de una clase social de un país en que hoy Texas quiere irse pero no se va.

Hoy no podemos hablar, reír, cantar, vivir, pensar, opinar, soñar, respirar o razonar, si lo que hacemos no entra dentro de lo políticamente correcto. Pongamos un ejemplo, que NO REFLEJA el sentir del autor. Arcadi Espada puede caernos mejor o peor, pero fue "escrachado" por Mejide (ese periodista) por opinar. Sí, por opinar, pudo ser algo penoso o repulsivo, de alguien que no puede presumir de muchas cosas, pero no hubo insultos. Por eso, la libertad de expresión es una quimera en las sociedades de hoy en día. 

Los tiranos no quieren que seamos libres

Los tiranos están en todos lados y siempre ha sido así. Aprovechan cualquier excusa para imponerse a la sociedad, a la que antes matan de miedo. Nada mejor que otro ejemplo para mostrar esto, la polémica de la bandera confederada americana. Por supuesto, debe darse otro requisito para que esos tiranos se salgan con la suya, la educación. En las escuelas de EEUU no se enseña la verdadera historia de la guerra de secesión, sino la oficial, la de mentira, la de los ganadores, como sucede en España (da igual la mano) ¿o no?...

El ejemplo anterior ilustra claramente esto. La bandera confederada no representa el racismo, es solo el símbolo usado por los estados secesionistas. Estados Unidos siempre ha sido racista, de norte a sur. De hecho, podemos comenzar por las guerras indias, con masacres hoy sin aclarar  y podemos terminar por algunos casos de presuntos abusos policiales. Por supuesto, todo es discutible, pero siempre que seamos libres de discutirlo.

La verdad está ahí fuera y solo la libertad acerca a ella

Todos recordamos la serie "Expediente X" y su famosa frase. Pero la verdad siempre suele escaparse de nuestras manos cuando hacemos análisis simples. Solo siendo libres de opinar o de pensar, podemos acercarnos a ella, en mayor o menor medida. Permitan que siga con el ejemplo anterior, porque dicen que para gustos los colores y también las opiniones... Y este es uno de esos casos.

Charles H. Wesley, historiador de los EEUU publico este artículo sobre los negros que lucharon en el ejército confederado. Él defendió que lucharon libremente, que además, en el sur comían y dormían con los blancos. Sin embargo, en los campamentos del norte eran "segregados" y dormían lejos de sus compañeros de batalla. Otros creen que estas historias buscan minimizar el asunto de la esclavitud en el sur. Como ven, sin libertad para debatir , lo que queda es la mentira, que aprovechan los tiranos para hacernos esclavos.

Mi libertad de expresión acaba donde empieza la de los demás 

Vamos acabando, la libertad de expresión está reconocida en la Constitución Española (artículo 20) y por supuesto, en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pero tiene unos límites, aunque con tristeza debemos decir que estos cada día son mas difusos. Porque tú eres libre para decir u opinar, pero no para insultar, acusar o mentir sobre mí ¡Faltaría más! Todos tenemos otros derechos que pueden entrar en conflicto con este. 

Así, tenemos derecho al honor, del que el Tribunal Supremo español ya ha dejado claro que no todo vale. Tú no puedes decir algo que, siendo mentira, afecte a mi dignidad, reputación o descrédito. Eso convertiría el Estado de Derecho en una quimera. Pero quizá sea lo que está pasando hoy en día. Los medios mienten y falsean la información sobre algunas personas y salen impunes. La justicia hace prevalecer el supuesto derecho a la información. Y esto es preocupante. 

Las fake News no ayudan 

Este es el problema, que al final lo que leemos, vemos o escuchamos, tiene muchas probabilidades de ser más falso que Judas... Sí es que Judas era lo que dicen que era. Porque la información no es útil, no sirve de nada y además, puede ser la excusa para los tiranos, si no es veraz. Al final, esas Fake News acaban devorando a la verdad y vomitándola luego sobre nosotros. Pero entonces estamos tan muertos de miedo, que no conseguimos verla. Hasta que nos prohíban Internet claro. 

Por eso, la libertad de expresión es un derecho a defender, por supuesto, pero eso no la legitima para "hacer lo que nos de la gana". Hay otros derechos que pueden prevalecer sobre ella. Por tanto, hay que conseguir que podamos decir lo que creamos conveniente, pero con los límites antes mencionados. No es fácil, pero tampoco es tan complicado como quieren hacernos creer los que se empeñan en convertirnos en esclavos y no, no son los estados del sur.

Por ejemplo, en mi muro de facebook y en este blog lo tengo claro. Opina lo que quieras y critica cuanto desees, pero si insultas te vas. No hay más... bueno sí, un aviso previo, por supuesto.

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