martes, 2 de abril de 2019

Los periodistas deben hacerse preguntas. Por E. Rus

Archivo:Panfleto Tercera Jornada Protesta Nacional.jpg
Esto es un panfleto...
Los periodistas deben hacerse preguntas y con ellas incomodar al poder. Sin embargo, en España ocurre que estos profesionales sirven al poder, convirtiendo el periodismo en panfletismo...



Uno tiene ya una edad, aparte de la calvicie, una diplomatura y hasta un Máster Universitario de Investigación en Ciencias Sociales y Jurídicas. Mi trayectoria profesional ha estado plagada de diferentes trabajos, en diversos sectores y tareas. De un tiempo a esta parte, me dedico a mis dos grandes pasiones, que descubrí de mayor: escribir y enseñar. Doy clases de esas que llaman de apoyo y a veces alguna charla en la universidad y escribo artículos desde una doble vertiente: por un lado lo hago para plataformas de redacción y por otro (estoy empezando), de esos que llaman científicos. Y en estos últimos debo hacerme preguntas para poder investigar las respuestas.

Esto sí es periodismo, Vincent Browne
Cuando investigo, aunque es un camino que acabo de empezar a andar, me pregunto por todo ¿Por qué ese dato es así? ¿Por qué esa variable se comporta de esa forma? Cuando me encargan uno de esos trabajos de redacción, muy mal pagados por cierto, me pregunto sobre dónde encontrar la información. Averiguo qué es lo que realmente desea el cliente y para eso debo preguntarme qué quiere. Me pregunto cuál será el formato adecuado o cuáles serán las partes del artículo. Me pregunto porque sin preguntas no hay respuestas y todo ello por precios irrisorios, pero eso es otro tema. Por eso, los periodistas, desde mi humilde punto de vista, deben hacer lo mismo. Si esta actividad quiere ser aquello para lo que se “inventó”, debe ser eso, un contrapoder. Debe incomodar y no complacer a los poderosos y sus acólitos, nuestros votados (de quienes voten), porque si no es solo panfletismo, el NODO de la democracia moderna. Porque si es complaciente con los que lo financian, no sirve al ciudadano que es el que realmente lo paga. Porque la factura corre de nuestra cuenta siempre y de la de nuestros hijos y nietos. Por eso, los periodistas deben ser honestos, leales, veraces, objetivos, neutros… en definitiva, útiles. Eso no quiere decir que no se pueda opinar ¡claro que sí! Pero en la correspondiente sección o la editorial. Eso sería encontrar por fin el periodismo de verdad. Si un medio, en cualquiera de sus vertientes, comenzara a trabajar así, tendría éxito. Diversos estudios han demostrado que los ciudadanos están ávidos de “noticias veraces” y hartos de la mentira. De hecho, una prueba fehaciente es la proliferación de medios que desmienten supuestas verdades.

Por tanto, sería una forma de conseguir una independencia para publicar información y no, como dijo un amigo mío, “infoxicación”. Pero para eso, nosotros los lectores debemos exigir y si no lo hacen, dejar de pagar, de leer, de escuchar o de ver. No, no debemos tener miedo, no nos pasará nada y es más que probable que descubramos un buen libro, una buena película o un buen… amigo. Cuando reduje la tele hasta casi desaparecer, descubrí un mundo lleno de cosas por hacer y hoy no me arrepiento. Para ir terminando, si no exigimos un periodismo de calidad, solo tendremos siervos de poderosos que nos convertirán en esclavos. En definitiva, si los periodistas quieren hacer honor a su nombre, deben hacerse preguntas e incomodar con ellas. 

Hoy en día esto es una pregunta sin respuesta. Algo que es muy triste.

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