viernes, 27 de julio de 2018

Presunción de inocencia y derecho a la información. Presunto culpable

Hay veces que el periodismo es solo panfletismo...
Casos como el de Juana Rivas muestran el peligro de hacer prevalecer un falso derecho a la información sobre otros como la presunciòn de inocencia...

El periodismo nació como forma de contrapoder, para que el pueblo supiera lo que hacían sus dirigentes. Pero esto duró poco, acabó convertido en el NODO de los poderosos. De esta forma, se aseguraron, por medio de sus diputados, que las leyes hicieran prevalecer el derecho a la información sobre otros... ¡incluso algunos constitucionales como el honor o la presunción de inocencia!. Todo esto, en demasiadas ocasiones, acaba condenando solo al eslabón débil de la cadena, el resto se van de rositas.
Extramorbo por desgracia...
Este caso, el de Juana RIvas, que no voy a analizar en este artículo (pero les dejo el enlace a la sentencia), es un claro ejemplo. Se hizo un  juicio paralelo en que se condenó al padre ¡sin pruebas! y solo por lo que publicaban nuestros "medios" ávidos del dinero publicitario que generan las visitas a sus webs. Al final, ser juez en España va a ser una profesion de alto riego, visto lo visto. Quizá los magistrados deban plantearse elevar sus quejas al Supremo para que este decida y prevalezcan los derechos constitucionales sobre otros menoores, como el de la información. Porque sino, un día vamos a tener una desgracia por esa absurda prevalencia del derecho... al morbo informativo, que tantos réditos da a algunos. Porque no puede ser que queden impunes quienes facilitan información personal de quien ni siquiera tiene una condena. Para mayor abundamiento (como diría Gay de Liebana), todos estos "sarumanes" trabajan para quienes están empeñados en tenernos enfrentados, cabreados, tristes, deprimidos. Porque saben que así es más sencillo matarnos de miedo y convertirnos en esclavos.

A modo de ejemplo sobre la incongruencia de esa prevalencia del derecho a la información, me quedo con esta parte de la sentencia de Juana Rivas:

"Predicar a los cuatro vientos que una persona maltrata, tortura y aterra a su familia, e incluso, que ha golpeado al hijo mayor, cuando no hay una condena firme, ni siquiera una investigación en trámite, y arengar a una multitud irreflexiva y visceral, para hacerla cómplice de ese escarnio, tratando de que la apoye de forma más o menos explícita, es una afrenta que muestra una voluntad dañina y lesiva de elementales derechos como el honor o el de presunción de inocencia con rango constitucional [...]".

Por supuesto, estoy de acuerdo con los jueces del caso, aunque eso da un poco igual, no soy jurista. Pero también debo añadir que algo funciona mal en este país de los "enchufes" y "sillones" cuando quienes la asesoraron mal y solo buscaban salir en televisión, se van a ir de rositas. Porque un presunto Estado de Derecho en que siempre se condena solo a la parte más débil, no es más que una "tiranía disfrazada".

 E. Rus.

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