jueves, 2 de febrero de 2017

La verdadera historia de Cenicienta. Por E. Rus

Vale, no es la de cenicienta, pero esta hecha de calabazas...
Era sé una vez una chica llamada Cenicienta, vivía en un pueblecito rural que por no tener, no tenía ni Centro de Salud, junto a su madrastra y dos hermanastras... 

Bienvenidos una vez más a este su Blog, donde contamos algunas cosas interesantes y otras que no lo son tanto, de hecho pueden ver la estructura de este su espacio en el menú principal, sección "Qué ofrecemos en nuestro Blog" o algo así... Como todos saben, Cenicienta era una pobre proletaria, explotada por su madrastra y hermanastras. La madre del cordero, se había casado con el farmacéutico del pueblo, un hombre pudiente y mayor que se murió, heredando ella la farmacia y la pensión de viudedad, con las que junto a sus hijas, se daban la vida padre.


No son las hermanastras, de verdad...

El problema es que el señor aquel tenía una hija, Cenicienta y claro, a ella no le gustaba, porque no era suya y por ese motivo la explotaba, insultaba y ninguneaba. Cuando Ceni, que así la llamaban, cumplió la mayoría de edad, tuvo que compaginar las labores de la casa, que le fueron encomendadas desde que anduvo a gatas, con el estudio de la Carrera de Farmacia. No era porque su madrastra quisiera lo mejor para ella, sino porque sus dos retoñas, eran muy moñas y preferían ir de fiestas o meterse... pastillitas azules y claro, alguien debía gestionar el negocio. Por tanto, una vez la acabó (resultó ser una gran estudiante), se puso a trabajar en la botica, echando más horas que un jornalero español en la vendimia francesa. Pero eso sí, ganando mucho menos dinero, de hecho, no llegaba al SMI ni por asomo. Para más inri, su madrastra, aún no jubilada (era mucho más joven que el difunto marido) para evitar los gastos que conlleva todo contrato laboral, la obligó a hacerse eso que hoy llaman Freelance, autónoma de toda la vida vamos.



Por ese motivo, no solo tenía que pagar impuestos como si no hubiera un mañana (vivían en España por cierto) sino que además, el poco beneficio que obtenía, se lo debía dar a su "señora madre" en concepto de manutención. Entre el IRPF, IVA, normativa sanitaria, madrastra y hermanastras que parecían un político en época electoral, no llegaba a fin de mes, un asco vaya. Pero esta chica que era medio lerda, todo lo veía con ilusión y además, era amable y simpática con unos clientes, los jubilados del pueblo, que la adoraban. Todos querían tratar con ella, hasta los de los pueblos de alrededor, los de la capital y hasta algunos que venían de paso y la habían visto anunciada en en Trip Advisor de Farmacias, incluso el pueblo se hizo famoso como Punto de Interés Turístico.

Eesta tampoco es Cenicienta, pero es tan mona...
Mientras sus homónimas "pijilándicas" se daban la vida padre y estaban todo el día colocadas, ella mantenía a la familia, la casa, el perro y a un vecino de esos que van de verdes y que la hermanita mayor consideraba chic para presumir con sus amigas de lo guay que era. Y apareció él. Un chico normal, con una vida normal, alguien que le deslumbró, contándole secretos sobre unos "derechos" que ella no sabía que tenía, porque nadie se los había enseñado. Un tipo que le hablaba de asuntos extraños, como pagas extras o un mes de vacaciones al año, bajas por accidente o subsidios de desempleo. Ella estaba encandilada, pero su padre, que era un hombre sabio, siempre le había dicho que nada es gratis, por tanto, iba con pies de plomo. Aún así, poco a poco él consiguió ganarse su corazón, de hecho también gano la primitiva y un premio de la ONCE...

Aquel hombre y vamos a ir acabando, se llamaba Pedro S. era joven y siempre llevaba un clavel rojo en la solapa, poco a poco se fueron enamorando y entonces, bueno, para que aburrir, ya saben, el zapato de cristal (que por cierto, como debía oler el pie) la fiesta, etc. Pa entendernos, la madrastra acabó en un asilo, la hermana mayor con el yupi aquel, en Africa donde pillaron una cosa de esas venéreas y la pequeña, que siempre fue buena en el fondo, se quedó con la farmacia, después de ponerse a estudiar. Pero ¿saben que sucedió con Ceni? pues se lo diré: 

Se casó con Pedro S. que llegó a presidente de esta piel de toro, con el clavel en la mano, pero tuvo que ser "embestido" por un tipo con coleta y eso que Ceni le decía: "Pedro, cuidao con ese que es un digo digo, digo Diego" y así fue. Aún con esos problemillas fueron felices y comieron perdices, en realidad, ellos preferían un buen chuletón, pero la OMS les había metido miedo. Pedro S. descubrió con el tiempo lo que es importante y se retiró de la política, hoy han montado una cadena de parafarmacias, comenzando por la que gestionaba la hermanastra, que encima, se casó con el cura, después de que este se saliera de la iglesia, eso sí.

Ale la que he liado pa dejar dicha la que fue mi predicción, que no tengo remedio. Encima con el escrache este de los ca... barones, me he equivocao, o no, ya veremos en año y medio. Aún así, lo siento mucho, no volverá a ocurrir... Parezco su ex Majestad.

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