jueves, 24 de noviembre de 2016

La historia de Currancienta y Autonoman. Por Enrique Rus

Bueno, vale, es demasiado mona
Currancienta y Autonoman tenían dos hermanastras, un padrastro, una madrastra y un tío en Cuenca y claro, no daban a bastos... 

Bienvenidos a este su Blog,  en que tenemos historias de todo tipo,como les mostramos en la sección del menú "Qué ofrecemos..." Pueden revisar una segunda reflexión del jueves en este enlace.

Érase una vez una mujer llamada Currancienta, que tenía un hermano llamado Autonoman. Ambos vivían en un reino de taifas llamado Españalandia. Nuestros dos protagonistas tenían dos hermanastras: Sindicalin y Patronala, una madrastra llamada Estatalina, un padrastro llamado Poderosín y un tio en Cuenca llamado Bancocentralón. Mantener a todos estos les obligaba a trabajar de Sol a Sol. Un día Currancienta se encontró con Autonoman, la relación amor-odio entre ellos era patente...

- Auto, que así le llamaba cariñosamente currancienta ¿cómo va todo?

- Pues como siempre Curra (él la llamaba así) ¿y tú?

- Yo igual hijo, Patronala quiere que trabaje aún más por menos, pero bueno, al menos tengo trabajo (típico victimismo español)

- Pues yo ni te cuento, sindicalina quiere que pague aún más tasas, dice que soy un malvado empresario, yo que no gano ni para comer...

- Oye Auto, le dijo Curra, ¿sabes qué me han dicho?

- Qué te han dicho, respondió él con curiosidad...

- Que hay sitios donde puedes elegir a tu madrastra.

- ¿De verdad?

La cara que se nos queda cuando llegamos a casa...
- Sí y además he averiguado algo más, los dos tenemos un Padrastro (y no en el dedo).

- ¿Un Padrastro?

- Sí, se llama Poderosin y es el que le paga a Mamá Estatalina sus caprichos. Ayudado, eso sí, por un tío que tenemos en Cuenca que se llama Bancocentralón. Por lo que parece ese tío es el que nos paga los sueldos, tiene una máquina que hace billetes o algo así. Pero no me hagas mucho caso, ya sabes que soy muy fantasiosa, desde que me encontré a Morfeo y al decirme que eligiera la pastilla roja o azul ¡descubrí que soy daltónica!

- Espera querida hermana, entonces ¿nosotros a quién le pagamos?, ¿para qué nos estamos deslomando a trabajar? Es que esta nueva familia que me nombras y no conocía, me ha dejado descentrado.

- Hombre hermano ingenuo, aparte de que eres hombre, piensa en esto: para vivir bien seguro que no, por lo que parece, lo hacemos para enriquecer al Padrastro y que este pueda dar lo que quiera a nuestra Madrastra, con el dinero falso que emite nuestro tío...

- Pero hermana, ella dice que es por nuestro bien, que necesitamos que nos proteja y nos amamante- la cara de autonoman se iluminó, pero es que es hombre...

- Pues, hermano, tú en tu negocio y yo en mi trabajo muy bien no es que estemos. Cada día trabajamos más, para ganar menos y pagar más ¿cuanto tiempo hace que no tienes vacaciones?

Aquí también los hay, pero menos...
- Vale y ¿dices que en otros sitios pueden elegir a su Madrastra? Pero ¿te refieres a elegirla de verdad? No puedo creerme que haya lugares en que se puedan decidir estas cosas (ver imagen) querida hermana protestona, a ti te querría ver yo esperando a cobrar facturas a fin de mes, no sabiendo si este mes venderás o no, pagando a los trabajadores un salario, más seguridad social, más mes de vacaciones, más días libres y sin poder subir los precios, porque te suban el IVA, ya que si lo haces no vendes un colín. Por no hablar de los impuestos, cotizaciones, retenciones y pagos a cuentas, licencias, permisos, tasas públicas... Autonoman estaba disparado y habría seguido eternamente, pero Currancienta le interrumpió con una sonrisa.

- Mira, hoy no he venido a discutir sobre si tu vida o la mía son más cutres o menos (ella es mujer y práctica) pero tengo buenas noticias para ambos, eso sí, si quieres te cuento lo que es trabajar para una persona que cada día piensa diferente o que cree que tú eres su esclava; alguien que intenta pagarte lo menos posible, pero eso sí, te exige que trabajes cada día más horas. Pero no querido hermano, hoy vengo a decirte que no peleemos, que sé donde está ese sitio.

- Pues querida hermana, hagamos las maletas, pero ya, antes que otros nos copien.

- Vale, pero ¿qué hacemos con la madrastra Estatalina, el Padrastro Poderosín, las hermanastras Sindicalina y patronala y el tío Bancocentralón.

- ¿Que te parece si los mandamos a todos ellos a freír espárragos? Aunque me han dicho que en ese sitio también tienen un tío de Cuenca, pero nadie es perfecto ¿verdad?

- Por mí vale y ¿cómo lo hacemos?

- Pues fácil, elijamos a otra madrastra, como en esos lares de que te hablo.

- Pues no sé ¿cuál Podemos elegir?... (PODEMOS elegir) que nos Socialice de verdad (SOCIALISTA de verdad) para ser buenos Ciudadanos (buenos CIUDADANOS) y así lleguemos a parecer Populares (parecer POPULARES) 

- La verdad es que hay algo que tengo claro, no necesitamos madrastra ni padrastro, ni tío de Cuenca, ni tia en Graná que tenerla allí es como no tener na. Tú y yo ya somos adultos, mejor no elegir... a ninguno ¿Hacemos las maletas, hermano?

- ¡Hagamos las maletas hermana! ¿Quien se apunta?

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